Bio

 

 

Esta historia comienza unos años atrás, cuando decidí abandonar la toga para dar un giro radical a mi vida que nunca imaginé ni en el mejor de mis sueños. Desde entonces, soy fotógrafo y me dedico a contar historias y transmitir emociones con una cámara entre mis manos. Creo que la mirada se educa, que el talento se trabaja y que esta vida es mucho más divertida si te dejas sorprender.

Aunque los madrileños me robaran mi acento hace más de 20 años, por mis venas corre sangre gaditana. Allí tengo buena parte de mi familia y de allí guardo los mejores recuerdos de mi infancia. La playa del Carmen, las levanteras, el azul turquesa del mar, Alemanes y Punta Paloma, las aceitunas con anchoas de mis abuelos y por supuesto ir de pesca con mi padre. Llevo el mar dentro de mí y siempre lo echo de menos.

Tomé la mejor decisión de mi vida cuando le propuse a Cris que se casara conmigo. Y ella sin pensarlo muy bien aceptó. Confianza y generosidad. Musa y heroína. Sin ella Retrato de un Instante no existiría. Sofía, Diego y Paquito son nuestros hijos y el amor de padre es algo difícilmente explicable. Mucho mejor vivirlo.

Disfruto cada día más de los más sencillos placeres de esta vida: pasear con mi familia bajo el sol invernal de Gerra, las patatas fritas, pescar truchas con mi padre en el Curueño, Wilco y sus conciertos, Delibes y su amor por el campo castellano, una copa con mis amigos utilizando el fútbol como tapadera y por supuesto el Atlético de Madrid.

Y hasta aquí la difícil tarea de hablar sobre mí. El resto espero que lo hagan mis fotografías.